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O peito atravesado
Por que existe a traxedia? Con esta pregunta abre Anne Carson unha das súa meditacións sobre a dor, e leva con ela o lector ao centro incandescente do que apenas se pode dicir (centro incorporante-irradiante como di Lezama). No fondo, a traxedia existe porque non hai maneira de librarse da perda.…
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Sísifo: el deseo de sentido frente al absurdo
I. La piedra y el retorno Cada mañana, Sísifo vuelve a la ladera. Tensa los músculos. Empuja la piedra. Asciende. Cuando el vértice se aproxima, la piedra rueda nuevamente hacia el valle. Y Sísifo desciende otra vez. No hay final. No hay recompensa. Sólo repetición. Albert Camus, en El mito de…
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Medea: el deseo que ama y destruye
I. El grito de Medea Cuando Jasón la traicionó, Medea no lloró. Al menos no al principio. Contemplo el vacío que dejaba su partida y sintió ese otro deseo que a veces brota en las entrañas del amor herido: el deseo de herir, de arrasar, de devolver el vacío multiplicado.…
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Orfeo y la mirada: el deseo de saber, el riesgo de perder
8-10 minutos de lectura I. La mirada que lo destruyó todo Orfeo descendió donde nadie regresa. Contaba quizás con el beneplácito de algún dios que se apenaba por la suerte que corría. Bajó por los caminos de sombras, allí donde el aire es apenas un fino hilo y los nombres…
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El hilo secreto de Penteo: el deseo como fractura de la norma
I. Los muertos no obedecen Hay un momento en The Bacchae(Las Bacantes), la traducción de Eurípides que Anne Carson nos ofrece, donde el lenguaje comienza a disolverse, como si la sintaxis misma empezara a tambalearse ante lo que no puede decirse. Lo indecible atenaza al lenguaje. Dionisio ha llegado. Y, con…
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Narciso ante el espejo: el deseo de sí, el abismo del otro
I. El muchacho que no pudo apartar la mirada En el claro del bosque, junto al agua inmóvil, Narciso inclinó su rostro.Lo que vio no fue el agua. Lo que vio fue el enigma. El enigma de su propio rostro. Su imagen, devuelta con precisión insensible, le ofrecía algo imposible:…
