Más allá del Paradigma Biomédico: Un Enfoque Vanguardista en Salud Mental Basado en Derechos Humanos

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La salud mental siendo un componente esencial de nuestro bienestar general, a menudo se subestima su importancia. En este artículo, exploraremos juntos la revolucionaria perspectiva que ofrece un enfoque basado en los derechos humanos para abordar los desafíos de la salud mental y cómo esta perspectiva puede transformar la manera en que comprendemos y tratamos las dificultades mentales.

La Inseparable Conexión entre Salud Mental y Derechos Humanos

La salud mental y los derechos humanos están intrínsecamente entrelazados. Todos poseemos el derecho inalienable de disfrutar del más alto nivel posible de salud mental y de recibir atención de calidad cuando la necesitamos. Sin embargo, las personas que enfrentan problemas de salud mental a menudo experimentan estigma, discriminación y diferentes violaciones de sus derechos humanos. Es imperativo abordar estos desafíos y fomentar un enfoque de salud mental que respete y proteja los derechos fundamentales de cada individuo.

Superando las Limitaciones del Paradigma Biomédico

Durante mucho tiempo, el paradigma biomédico ha dominado la atención de la salud mental, enfocándose en tratar los síntomas de las enfermedades mentales mediante intervenciones biomédicas que lejos de entenderlos, abordarlos, los tratan como algo negativo a eliminar de raíz sin ver las posibles relaciones que estos síntomas tienen con el medio, con la historia personal y subjetiva del paciente, e incluso sin plantearse qué sentido o función tienen. Esta misma idea parte de un trato equivalente entre los síntomas mentales y los físicos por parte de esta manera de ver la realidad.

Hablar de paradigma significa poner el acento en que hay una manera sistemática de ver el mundo bajo unas coordenadas o rasgos. Sin extenderme, porque no es el motivo de este artículo, algunos de sus rasgos principales son el individualismo, la ausencia de consideración de la sociedad, la historia, y otras coordenadas mayores en las que las personas viven, se enferman y reciben la atención médica, reduciéndolo todo a un proceso biológico individual (Menéndez, 1984).

Como decía, este enfoque a menudo pasa por alto los determinantes sociales, económicos y culturales que pueden influir en nuestra salud mental. Además, el paradigma biomédico puede propiciar la coerción y el abuso hacia personas con discapacidades intelectuales, cognitivas y psicosociales, lo cual pese a los enormes estragos está causando unas reacciones innovadoras en la manera en la que entendemos la salud mental. Se trata de recoger el testigo.

Integrando los Enfoques Basados en Derechos Humanos

Los enfoques basados en los derechos humanos emergen como una alternativa valiosa al paradigma biomédico. Estos reconocen que nuestra salud mental está moldeada por una diversidad de factores, incluyendo nuestras relaciones, entorno y experiencias de vida. Al centrarse en estos elementos, podemos desarrollar tratamientos más efectivos y respetuosos de los derechos humanos, abriendo la puerta a una comprensión más completa y holística de la salud mental.

Para ello, se necesita un enfoque que reconozca los determinantes sociales de la salud mental y promueva la participación y el empoderamiento de las personas afectadas. Solo a través de un diálogo renovado con estas personas se puede hacer un cambio de aquello que no funciona o que es abiertamente dañino. El conocimiento en primera persona y el conocimiento local, que han sido negados hasta ahora o apropiados y ocultados (farmacoterapia), son fundamentales para desarrollar esta agenda más amplia para el cambio.

Movimientos Transformadores y la Reforma en Salud Mental

Movimientos de la sociedad civil, liderados por individuos con discapacidades, han desempeñado un papel esencial en la promoción de nuevos paradigmas en la atención de la salud mental. Un ejemplo de ellos son las lecciones de los investigadores autistas, renovando parcas y dañinas descripciones sobre el autismo como la falta de empatía, y proponiendo enfoques más ricos, que aplicados a otros contextos, como la escuela, redundan en el beneficio de todos. Un claro ejemplo es el enfoque de calidad de vida que nace de las personas con discapacidad intelectual y que es fundamental para la atención a todo el alumnado.

Estos movimientos han desarrollado enfoques alternativos de tratamiento que respetan y promueven los derechos humanos. Sus iniciativas ofrecen nuevas esperanzas y posibilidades para quienes enfrentan desafíos en su salud mental, representando un cambio transformador hacia un sistema más inclusivo y empático.

Referencia: Reimaginando el paradigma de salud mental para nuestro bienestar colectivo. Original: «Reimagining the Mental Health Paradigm for Our Collective Well-Being»


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